Maratón de Valencia 2018

Desde el Mundial de septiembre he dedicado dos meses y medio a intentar cruzar la meta del maratón de Valencia en 2 horas 39 minutos y 59 segundos. Este era mi último objetivo de la temporada y serviría para empezar la preparación de mi vuelta al ironman en 2019. Más de 49 mil metros nadados, 25 horas de rodillo y 584 kms de carrera han sido parte del plan. Setenta y seis horas de entrenamiento en once semanas para romperme en la hora 75 y 59 minutos. No exagero, así fue. El miércoles de la última semana, en un entrenamiento cuyo objetivo era mantenerme activo (una hora corriendo a ritmo constante pero suave) se me rompió, literalmente, el culo cuando faltaban 90 segundos para completar el entrenamiento.
Cuatro horas de fisio (una vez más, gracias @kusalabilbao), compex, estiramientos, pelota de tenis, cremas y parches de calor. Y pastillas. Quienes han estado conmigo son conscientes de lo que he hecho por intentar recuperar una lesión que solo requiere tiempo y descanso. Lo único que no tenía. Aún así, con el viaje ya organizado, decido ir a Valencia.
Es la primera vez que estoy esperando que den la salida sabiendo que nunca llegaré a meta. La única duda es el momento en que diré basta. Entonces, ¿por qué intentarlo?
Correr es parte de lo que soy. Detrás de cada entrenamiento hay un montón de información que no se sabe: ritmos, objetivos, pulsaciones, suplementos, momento de la temporada, viajes, descanso… cada km forma parte de un plan y todo tiene un sentido. No se trata de ponerte las zapatillas y echar a correr sin más.
Quizá suene estúpido pero la decisión de correr es una forma de mostrar respeto al maratón. Salto al ring hasta que el me gane, pero no me retiro sin intentarlo. Obvio que corro con dolor y con cierto miedo a romperme del todo, pero aún así planto cara. Saco varios kilómetros por debajo de 3:50 minutos el km e incluso me tomo un gel a los 30 minutos. ¿Por qué? Es probable que en el fondo, muy en el fondo, tenga la esperanza de que la adrenalina y mis pelotas hagan desaparecer el dolor y pueda llegar hasta el km 21. Y si llego, pensaré en ir hasta el 30. Y entonces, ¿por qué no acabar si solo faltan 12?
Pero seamos realistas. Si un maratón es largo en plenas condiciones, como estoy es imposible. Lo asumo en el km 13 cuando el ritmo ya cae y no puedo hacer nada por recuperarlo. Cincuenta y un minutos y asumo que es momento de hacerme a un lado. Camino entre los corredores y el público que no para de aplaudir y animar. Por unos kms formo parte de una especie única, no soy corredor pero tampoco un espectador más. No abandono del todo por si Rami, Aritz, Mikel o Kike necesitan algo. Vienen detrás de mi y decido andar hasta que los veo. Solo me cruzo con Kike. Le doy mis geles y me retiro sabiendo que hice mis deberes, que tengo el ritmo asimilado y las ganas de volver a intentarlo.
Punto y final a una temporada llena de reencuentros, gente nueva y gente buena y, sobre todo, divertida. Toca descansar cuerpo y mente. 2019 es año ironman y me muero de ganas por empezar. Diez años después de empezar en esto asumo el reto de Kona. Vete sacando el billete 😉
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Diarios 4

Del correr como arte. Siendo “arte” la capacidad para hacer algo (RAE), al dejar en el aire cualquier valoración sobre la calidad, me atrevo y digo que correr es un arte. Algunos lo llevan al nivel de abstracto, otros hacen pura poesía. Arte en movimiento.
30,3 kilómetros con 16 horas de ayuno. Ni arte ni “arto”.
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Del arte de correr. Siendo “correr”, la forma veloz de andar, observamos cierta gracia en unos, pura sensualidad en otros pero simple sufrimiento en la mayoría.
Día de descanso.
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23,5 km de puro arte esta mañana. He repartido sensualidad y gracias hasta el km 16. Lo de después ha sido grotesco.
Un mes para derrochar arte por las calles de Valencia.
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Diarios – Entrada 3

Desde hoy confío mi menú diario a “Nutriglesias” Ay! qué mal mandado soy y qué duro se me va a hacer.
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Sábado. Maratón nocturno de Bilbao, pero es que somos así de chulos. Si no es complicado correr 42km a su hora normal, nosotros lo hacemos a las 7pm. Yo me quedo con los 21k. Para los que somos más alondra que búho, la experiencia no es muy bonita. Cuarta edición que corro y cuarto sufrimiento. Mal tiempo y peores sensaciones.
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Copenhague 2019. “Nunca digas que no puedes”. Solo me prometo disfrutar del camino. Acabe en Kona o no, será interesante y divertido. Arde Booking. Dos reservas hechas: hotel o casa, ¿qué prefieres?
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Test VNC, 7×800, 13×400, palas, aletas… huele a principios de temporada para unas cosas y fin para otras. Sub 2h 40 en maratón tienen la culpa. Por que un día volveré a Nueva York, correré en Boston, Londres y Berlín. Qué tendrá correr que es bien jodido y sufrido pero no podemos dejarlo. Y turismo tampoco haces porque en realidad, no ves nada una vez superas los 20 minutos de carrera, pero siempre defenderé que la mejor manera de ver una ciudad es salir a correr por ella. Benditas incoherencias.
Despertador a las 5:30am Hasta mañana.
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Lluvia, frío, entrenamiento y Netflix: dimito del fin de semana.
Maratón de Bodyguard: Seis capítulos en dos días y me duermo los últimos 30 minutos.
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Entrada 2 – Diarios

Jueves 04 de octubre

Run session:

  • 2km fácil
  • 4x1km a 3:58 + 1km a 3:40-45+ 1minuto recuperar
  • 5km a 3:55

Menos de dos meses para el maratón de Valencia. Poco a poco se nota que llega el frío. O se nota un poco más el frío. Cuestión de matices.

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Viernes 05

Pase lo que pase, tranquilo. Es viernes.

Toca entrenamiento de fuerza. No sé si para liberar tensión de la semana o para reventar el fin de semana. Opto por la primera; hace tiempo que no reviento nada.

Dos capítulos de Ozark y a dormir.

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El sábado se duerme, se entrenan las transiciones y se echa uno la siesta. Lo que venga después de eso, bienvenido sea.

Vitamin de Infisport.

Tengo cita en Macondo en una versión de 1973. Con anotaciones al costado, hojas amarilleadas por el tiempo y por las eternas lecturas de un clásico.

London.

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EL DOMINGO.

Primero de octubre. Primero de otoño: manzanas reineta, calabaza, setas y castañas. ¿Quién echa de menos el verano?

“El domingo es el mejor día para todo.” Esto me lo dijo un taxista en Lima de camino al mercado. Sigo creyendo que tenía tanta razón eso como equivocado estaba al decir que la chirimoya era la mejor fruta del mundo. ¿En serio?

Volvemos al gimnasio y seguimos con el BKOOL.

 

Entrada 1

Miércoles 3 de octubre de 2018. Hoy es un día tan bueno como otro cualquiera para empezar un diario. La lógica me dice que lo empiece un lunes. Casi siempre se equivoca.

Me excuso desde ahora. La esperanza de mantenerlo es mínima desde el momento en el que lo llamo “diario” y sé que no escribiré cada día.

Sin lógica y sin esperanza. No puedo tener mejor inicio. Esto promete.

Un diario? Sí. Por qué? Como asiduo visitante de librerías y comprador compulsivo de libros, puedo decir que la sección de literatura deportiva te quita hasta las ganas de hacer deporte. Quizá no lo haga mejor, pero si igual de mal.

75 minutos de rodillo a última hora de la tarde. En menos de 10 horas toca correr.

Tottenham 0-1 Barça. Descanso. Tengo antojo de pan.

Isuzu IRONMAN 70.3 WORLD CHAMPIONSHIP. Sudáfrica 2018

A todos aquellos a los que alguna vez os he negado algo por el triatlón: perdón. A todos aquellos a los que alguna vez os he negado algo por el triatlón y seguís a mi lado: perdón y gracias.

Sábado 15 de septiembre de 2018. 8:26 pm. Vuelo BA0466, asiento 76K, en algún punto entre Johanessburgo (Sudáfrica) con Londres (Reino Unido). Continuará en Bilbao. 

Nunca he escrito con tanto retraso una crónica y cada día que pasa se me hace más complicado, lo que me recuerda mis pocas aptitudes como escritor. Desde la primera entrada del blog busqué llevar hasta el sofá de tu casa (o la silla de la oficina, que nos conocemos) las sensaciones de ser triatleta y de cruzar una meta. El tiempo ha pasado, los blogs ya no se llevan y como usuarios de redes sociales buscas (buscamos) algo rápido, visual y sencillo. No te culpo, me adapto y te lo pongo fácil:

  • Si quieres seguir leyendo este post vete al párrafo No. 12. 
  • Si quieres el mundial (y más) en imágenes, pincha aquí.  
  • Si pasas del tema, dale a la “X”. 

466/64. Tengo tres tíos delante. En menos de un minuto empieza mi carrera. El mar está movido, ni picado, ni revuelto. Solo movido. Solo es mar. La temperatura es buena para competir, no parece que vaya a haber viento. Ayer se lo dije a Mikel: “no voy a guardar nada para llegar bien a correr”.

Cincuenta metros de carrera por la arena, un par de olas que rompen en la orilla y empezamos los 1,900 metros de natación. Circuito en “U” con 800 metros hasta el primer giro, 300 hasta el segundo y 800 metros finales hasta la playa. Después de varios años siendo imprevisible en el agua, he conseguido estabilizar mis tiempos en las últimas carreras, estoy cómodo nadando y aunque tengo margen de mejora, siento que las cosas van por buen camino. Suena el pitido y el voluntario deja caer sus brazos: empieza mi puto Mundial. 

Sudáfrica. Tiburones. Agua helada. Viento. No hay nada de eso. Me decepciona un poco no tener que lidiar con un tiburón blanco que quiere comerme, pero la naturaleza es así de caprichosa. Este post podría ser “TT” si contara que fui mordido por un gran blanco y aún así seguí compitiendo. Nada de eso ocurrió, así que me ceñiré a la “aburrida” realidad de contar un Mundial desde dentro. 

El sistema de salidas de Ironman deja poco a la épica. Salidas en grupos super reducidos cada 15 segundos. No hay golpes ni ingeniera espacial para encontrar un hueco donde dar la siguiente brazada. Solo tienes que nadar y eso es lo que hago. Llego al primer giro 9 segundos por debajo del tiempo estimado, me siento fuerte y por primera vez estoy convencido que puedo nadar por debajo de los 30 minutos, pero hoy no va a ser. En los 300 metros que hay paralelos a la playa, pierdo la referencia de las boyas y con ella los segundos de margen que tenía. No me preocupa mucho pero sí que me genera ciertas dudas (no entiendo por qué, nunca dudo compitiendo) para los últimos 800 metros.

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Nado más rápido (no sé por qué si todo va según el plan. Malditas dudas. Maldita ansiedad) y con ello más “desordenado” lo que me lleva a hacer más metros. Cada pocas brazadas busco el arco de salida en la playa pero no lo consigo ver. Intento coger unos pies que me lleven pero está la carrera tan dispersa que no tengo nadie cerca. Por fin veo el arco, pie a tierra y el reloj marca 30 minutos altos. Debería haber nadado mejor (puedo nadar mejor) y aún no he salido del agua. Paso por la zona del chip una vez más en 31 minutos. La parte superior del neopreno ya está fuera, las gafas y el gorro en la mano. Llego a la alfombra donde varios voluntarios te ofrecen ayuda para quitarte el traje. Establezco contacto visual con uno varios metros antes de llegar. Le señalo; le hago la mirada del tigre; y al llegar a su altura, hago la cucaracha. Tira del neopreno y otro me ayuda a levantarme. “Well done, guys!” A por la bici.

  • Si quieres seguir leyendo la parte de bici, vete al párrafo número 12,276. 
  • Si quieres llegar a meta, continúa leyendo el número 16,412.   

12. 7:30 am del domingo 02 de septiembre de 2018. Kings Beach, Port Elizabeth, Sudáfrica.

Las última notas del himno nacional de la República de Sudáfrica se apagan para dar paso a la que posiblemente vaya a ser (hasta la fecha) la mejor carrera de la historia del Ironman 70.3 La que ganó Frodeno con una descomunal media maratón de 66 minutos. La del flato de Noya. La del retorno del Alistair Brownlee. La que era el preludio de un Kona descomunal. La de mi segundo mundial 70.3

Mientras todo eso pasa, unos cuantos metros más atrás espero en mi cajón de salida. Los del gorro color cereza, los que dejamos de ser jóvenes treintañeros para empezar a coquetear con la cuarentena, los que no sabes en qué categoría encajar porque ya hemos dejado de ser “jóvenes promesas” pero aún no somos “maduritos interesantes”,  los del grupo de edad M35-39 pese a que yo (y que quede esto bien claro) tengo “solo” 34 primaveras.

El cajón se llena poco a poco. La salida está prevista a las 8:02am y las risas y las conversaciones de hace un rato dejan de oírse. Debajo de esos gorros y detrás de esas gafas de piscina hay nerviosismo, ansiedad, miedo… pero sobre todo ilusión.

  • Si quieres seguir leyendo la parte de natación, vete al párrafo número 466/64. 
  • Si quieres saber cómo fue la semana previa a la carrera, continúa leyendo el número 16,412.   

12,276. Tengo camisetas de “finisher” como para empapelar una habitación (pequeña) y si algo he aprendido es que el tiempo en meta no vale de nada comparado con la sensación que tengas al cruzarla. Nada más crudo y sincero que ese sentimiento. La carrera o la dominas o te vence y la lección que me llevo de Port Elizabeth  es que nunca debes subestimar 90 kms de bici.

Tenía dos referencias en la cabeza sobre las cuales establecí mi escenario de la bici. El clima y los tiempos de la carrera de las chicas. Circuito más duro hasta el km 30 pero sin ser especialmente complicado, tramo más rápido hasta el 60 y de ahí en adelante: volar. No habría viento y el día, gris y nublado al amanecer, levantaría durante el tramo ciclista.

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Otra vez más, nada de eso ocurrió. Desde el km 1 fui incómodo en la bici. Las piernas no iban finas, no conseguía entrar en calor y todo me molestaba: el asfalto mojado, la carretera rugosa, perdí las referencias del Garmin (error mío)… iba ahogado pero iba lento. No entendía nada de lo que estaba pasando.

Cada giro, cada cambio de asfalto, cada bloque de 10km esperaba encontrar un terreno favorable para empezar a rodar a gusto y subir la velocidad media. Uso ese dato como referencia en la bici. No entreno por watios ni por pulsaciones así que parto de un tiempo total para los 90km que desgrano por tramos según el circuito y eso me da una velocidad media estimada de carrera. Un dato en el que fijarse de manera obsesiva y jugar durante 90kms.

Paso por el km 15,7 de carrera a una media de 34,3 km/h y de ahí hasta el 28,4 lo hago en 37,5km/h pero no sé que he tocado en el reloj que no consigo aclararme. La velocidad la veo y creo que es buena pero el tiempo no me cuadra. Sigo con la sensación de ahogo y las pulsaciones medias son más altas de lo normal (hasta la hora de bici rondo las 140 ppm).  El día está gris y no me quito la sensación de frío porque no termino de secarme del todo. Entro en los kilómetros más lentos de todo el circuito. k28,4-k37,9 a 28,8 km/h. Mentalmente estoy fuera porque no entiendo nada.

Cada tramo rápido termina con un repecho o con una subida prolongada que no (me) permite rodar a gusto y que deja la media de velocidad estancada en los 34,1 Me consuelo con los últimos 20kms. Es la zona que conozco porque es donde está mi hotel, donde ya he rodado y donde ayer salieron medias muy altas en la carrera femenina, pero Port Elizabeth se conoce también por ser la ciudad del viento y hoy no iba a soplar a favor.

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Por sacar algo bueno de la bici, puedo decir que comí y bebí como debía. Sin sed y sin hambre pero como se debe hacer. He quitado todo el sólido en carrera y me alimento a base de geles: 2 por hora=60 gr de hidratos de carbono más lo que hay en la bebida. Como tampoco el gel lo injieres entero, el cálculo lo doy por bueno, y esta vez si que voy bien servido de magnesio (uno en el desayuno, dos en bici y otros dos en la carrera a pie).

En dos horas llego al km 70 de bici. Creo haber entendido lo que marca mi reloj y sinceramente, me veo incapaz de escribirlo aquí en menos de dos líneas, así que si estás muy interesado te lo cuento con una cerveza y unas cacahuetes. Veinte kilómetros en los que pienso volar, en los que voy a recuperar todo el tiempo que creo haber perdido. Veinte kilómetros en los que nada de eso ocurre y solo me pego contra el viento, contra la bici, contra el asfalto y contra Nelson Mandela si me lo ponen delante. 36,4 km/h de velocidad media que mental y físicamente suponen el mismo esfuerzo que haber rodado a 40. 

  • Para seguir leyendo hasta la entrada en meta, vete al párrafo número 1991. 
  • Si quieres conocer la historia que hay detrás de los números de indican los párrafos, ve al número 16/4. 

16,412 Detalle de la semana de carrera en números: 

  • Lunes: 30′ de rodillo y 36′ de carrera a pie. Vuelo a Sudáfrica. 
  • Martes: llegada a Port Elizabeth a las 7pm. Me muero
  • Miércoles: 15km de carrera a pie
  • Jueves: 10′ nadando en el circuito y 52′ de bici. 
  • Viernes: 1,900 metros en piscina.
  • Sábado: descanso, boxes y carrera femenina. 
  • Domingo: el puto Mundial 😉

Si quieres conocer la historia que hay detrás de los números de indican los párrafos, ve al número 16/4. Para conocer mis tiempos, ve al número 1916.

1991. Son las 11:18 am del domingo 02 de septiembre de 2018. Se cumplen 3 horas 12 minutos de mi carrera y llego al punto clave de la carrera. De esta y de todas. Momento en que sé el minuto exacto en el que empiezo la carrera a pie. Es en ese momento cuando sé el tiempo final en meta.

Si preguntas por mi entrenamiento favorito te diré la transición bici+carrera de 2+1 (2 horas de bici y 1h de carrera a ritmos altos) Lo he hecho probando todo tipo de desayunos y también en ayunas. Con más o menos líquido. Con calor, con frío y con lluvia. Lo repito una vez por semana. Siempre. En pre temporada, en época de competición o incluso cuando preparo otro tipo de carreras. Conozco las sensaciones de cada uno de los 21kms que vienen. 

38_m-100840719-DIGITAL_HIGHRES-2249_105220-20635909.JPG Hasta ahora, en mi batalla particular contra la carrera, pierdo por 1,5 a 0,5 En el agua, el tiempo final ha sido el planificado pese a que durante buena parte del sector pensaba que podía mejorarlo, así medio punto para cada uno. En la bici, me he visto superado y el punto es claramente a favor de la carrera. Queda el último punto en juego. Kiss or Kill. 

 Tres geles de hidratos (kms 6, 12 y 18), dos de magnesio (km 2 y km 12). Salgo a correr concentrado, con la sensación de tener que arreglar una carrera que debía haber sido mejor. No estoy disgustado ni nada por el estilo. Es el juego mental de cada competición. Y corriendo me siento a gusto. No sabría explicarlo. Es como llegar a casa después de un viaje largo. Aún te queda deshacer la maleta, poner la lavadora, preparar las cosas del día siguiente, inventarte una cena con lo poco (o nada) que tienes en la nevera y la despensa… estás cansado pero estás a gusto. 

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  • Pues así me siento en el tramo a pie. Cansado sí, pero no me gustaría estar en otro sitio que no fuera este. Por nada del mundo me perdería correr estos 21kms. 

Dos vueltas a un circuito que bordea la costa y que me he aprendido en los días que llevo aquí. Carretera ancha con varias cuestas que acaban en giros de 180 grados. Llego al km 5.2 en 19 minutos 44 segundos. Ritmo cardíaco medio de 145 ppm. Hoy va a ser un gran día. 

Divido la carrera en varios tramos:

  • Primer kilómetro: de la emoción siempre te pasas de rosca. Sensación de euforia que dura los 1,000 metros que tarda el reloj en marcar tu ritmo y darte cuenta que así vas a durar poco. Km 1 en 3 minutos 49 seg. 
  • Km 10: casi el ecuador y buen punto mental para saber referencias. En adelante las sensaciones serán cada vez peores así que disfruta de lo que has hecho. 39 minutos 08 segundos. Voy fresco como una lechuga. 
  • Algún punto entre el km 12 y el 14. Bienvenido a la cruda realidad. Suelen empezar las molestias, te encorvas un poco más, la zancada se acorta, los pensamientos se vuelven menos optimistas… esta vez todo parece ir bien. Km 14 en 3 minutos 52. Sigue bebiendo agua en cada maldito avituallamiento. 
  • Km 16. Quedan los 5 kms más incoherentes del año. Esos que no quieres que terminen pese a que se hacen eternos. Esos que suplicas lleguen a su fin. Esos en los que buscas el cartel que indica “2nd lap or to finish” para coger el desvío “to finish” con una pena rebosante de felicidad y la sonrisa triste. Esos en los que… Coño! que esta vez lo reviento!
  • De ahí hasta el final, cuentas cada km, calculas el tiempo en meta, sueñas con mejorar tu marca en media maratón. Y por fin, el sueño convertido en obsesión, se cumple: 
    • Km 17: 3 min 55 seg
    • Km 18: 4 min 00 seg
    • Km 19: 3 min 45 seg
    • Km 20: 3 min 47 seg
    • Km 21: 3 min 29 seg
    • Tiempo 21km: 1h 20 seg 53 seg
  • Si quieres conocer la historia que hay detrás de los números de indican los párrafos, ve al número 16/4. 
  • Si quieres saber cómo fue la semana previa a la carrera, continúa leyendo el número 16,412

16/4 Lo que se esconde detrás de los números de cada párrafo: 

  • 12: Número de carreras 70.3 en las que he participado. Se incluye esta última. 
  • 466/64: Número de preso de Nelson Mandela
  • 1991: Año en que desapareció todo el sistema legal en que se basó el apartheid.
  • 12,276: Distancia en kms que separa Bilbao (donde resido) de Port Elizabeth (lugar donde se celebró la carrera) 
  • 16,412: tiempo en segundos que tardé en completar esta carrera.
  • 16/4: puesto de la clasificación general (16) y de mi grupo de edad (4) en la carrera que me dio acceso al Mundial de 2018 en Cartagena de Indias (Colombia)
  • 1916: mi dorsal en esta carrera.

1916. Tiempos y puestos. 

a) Tiempos: 

  • Agua: 31 min 55 seg
  • T1: 3 min 13 seg
  • Bici: 2h 34 min 31 seg
  • T2: 3 min 02 seg
  • Carrera: 1h 20 min 53 seg

b) Puestos (por categoría): 

  • Agua: 214  
  • Bici: 185
  • Carrera: 14
  • Final: puesto 90 en mi categoría de un total de 385 y el 394 de 2,339

 

0. Ironman 70.3 WC Southafrica

A 16 días de un Campeonato del Mundo, qué fácil es amar este deporte:

Las series de agua salen solas y te dejan la sensación de querer más.

Un fondo de 21km de carrera se prepara desde el sofá con la misma indiferencia que uno se viste y baja a por el pan y el periódico un domingo cualquiera.

Hablar de tres horas de bici con 6 series de 10 minutos en Z5 más 15 minutos fuertes de carrera, preguntar por el tiempo que hará el fin de semana, ir a la playa o al supermercado es pura rutina.

Para estar a 16 días de un Campeonato del Mundo hay que haber estado (y saber estar) también a 8 meses.

Cuando las series (todas) son pura agonía.

Cuando hace frío, llueve, estás solo y ni siquiera sabes si habrá Mundial.

Es entonces cuando realmente sabes que amas lo que haces. No te olvides nunca de eso.

#roadtosouthafrica

#elputomundial

#IM703WC