Ironman 70.3 World Championship 2017 Chattanooga

Antes de comenzar. Gracias a todos los que desde el domingo me habéis hecho llegar el vídeo o una foto del vídeo de mi llegada. A los que estuvisteis pendientes de las actualizaciones de una app para estar al tanto de cómo iba. A los que durante el último año, me habéis escuchado decir algo sobre el mundial, a los que os habéis interesado por el entrenamiento, mi salud o mis ganas. Gracias sobre todo a los que habéis estado a mi lado (me da igual si físicamente o no, pero a mi lado) y a los que creíais más en mi que yo. Si pudiera, os mandaba un trocito de la medalla.

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Es ley de vida. Todo llega y todo pasa. Comienzo a contarte esta historia en un avión de Charlotte a Los Ángeles (continuaré en un Lima-Madrid para acabarlo en el Madrid-Bilbao). El objetivo de todo un año acaba de pasar a mejor vida y mentiría si digo que no con cierto alivio. Vuelvo a casa con +100 puntos de Experiencia en la maleta, un poco más sabio de lo que vine y consciente dónde estoy y qué soy en esto del triatlón.

Brutal. Dicho con la boca grande, marcando bien la “r” y la “t” como si estuvieras disparando a matar. Nada de balas de fogueo. Que se te llene la boca al decirlo. Brutal. Así es la única manera en la que sé describir cuatro días de oro en mi cuaderno de viaje como triatleta. Lo que uno cuenta, lo que cuelga en facebook, en este blog, en twitter…es la parte bonita de la realidad. Pero contemos también lo feo, porque a meta, se llega con todo.

Domingo 23 de julio de 2017. Ciento ochenta minutos de bici por la Panamericana Sur y sesenta minutos de carrera. Ese fue mi último entrenamiento del plan establecido para el Mundial. El resto, fue todo improvisado. Crack. Una jarra que se rompe, un litro de agua hirviendo que se derrama sobre el suelo de la cocina. Entre la jarra y el suelo, mi tobillo derecho. En un segundo todo se va a la mierda. Lo que pasó a continuación y durante las tres semanas siguientes (Urgencias, curas diarias, vendas, cirujanos, cremas…) queda en el archivo de los “Libros olvidados”o “Conversaciones de café”, pero no lo contaré aquí. Hoy sigo con cremas y aceites a diario para la cicatriz, evitando el sol y mimando lo que un día estuvo roto.

Sábado 12 de agosto de 2017. Comienza la operación “Salva tu Mundial”. Aún no me entra una zapatilla de bici o una de correr sin dolor. Y obvio que no puedo nadar si no quiero que se me infecte la herida que aun sigue abierta. Dudo si el sudor me hará bien o mal pero me llevo el kit de curas al gimnasio (gasas, jabón quirúrgico y crema de vitaminas) Sobre el papel, hasta el próximo miércoles no debo hacer deporte, pero cuatro días a estas alturas, no tengo. Asumo lo que pueda venir. Quien está metido en este mundo sabe sobre todo improvisar (horarios, entrenamientos…) así que me dedico a lo único que puedo hacer y me paso cuatro días subido en la máquina de escaleras. Sí, esa que todo el mundo mira y solo usan quienes quieren un culo bonito. Hasta Chattanooga, dormiría menos, entrenaría más y pensaría más aún. Inventa una pretemporada que a la vez sirva de puesta a punto para llegar en una forma cuando menos digna al evento que ha marcado todo el año. Y aguántame o tírame por la ventana. Solo faltaba volver a conectarme mentalmente, porque palabras como “operación”, “injerto” o el simple olor del yodo, desconectan al más pintado.

Domingo 10 de septiembre de 2017. 8:22am. Tengo un juez delante de mi. A la señal, bajará los brazos y no habrá vuelta atrás. Aquí está mi premio. Con una cicatriz de lado a lado del tobillo, tres semanas de cama, con pocas horas de bici y casi más de coche, las carreras, las piscinas, las pocas o muchas sesiones de TRX y con ilusión y dudas a partes iguales, aquí estamos. Y ninguna de la infinitas maneras imaginadas, eran así.

Caen los brazos: Go! Salgo de mi carril (como salen los caballos a correr en el hipódromo) tres pasos rápidos, barbilla al pecho y de cabeza al río Tennessee para los 113 kms que darán sentido a ochos años de triatlón. Al entrar al agua (tibia) todo se vuelve silencio, ya no hay nervios. Por nada del mundo elegirías otro sitio para estar que no sea este. Ojalá todos aquellos que una vez habéis cruzado una meta, podáis vivir y sentir algo similar alguna vez. Conozco gente “más triatleta” que yo a quien alguna vez les deseo puedan tener “su Mundial”. En fin, moñadas a parte, empieza a dar brazadas, chato, que Gómez Noya ya ha salido del agua y este no espera a nadie.

Objetivo agua: Primer giro a 300m por debajo de 5 minutos, segundo giro a 860m por debajo de 14 minutos. Realidad: Primer giro en 4’37”. Segundo giro, imposible. Hay corriente en contra (no iban a cerrar las compuertas?) el sol no deja ver bien el recorrido. Sigo pies como puedo y pierdo todos. Busco la boya roja que marca el giro de regreso al muelle pero no termino de alcanzarla. Me guío por el puente que cruza el río. Debemos sobreparsarlo (por debajo, aun los triatletas no volamos) pero nunca terminamos de llegar. Por fin, giro. Comienza la vuelta al muelle. No miro el tiempo, sé que estoy fuera. La vuelta sí es más rápida. Agua en 35 minutos. Sigue, no pienses. Estaba en los planes: el agua sería lenta (para todos).

Las transiciones en esta carrera se diseñaron para y por titulados superiores con MBA. Transición agua-bici (T1). Subes una rampa, te quitas el neopreno hasta la cintura, te tiras al suelo, haces la cucaracha (técnica comentada en el chat de españoles en el mundial) así, dos voluntarios tirarán de las piernas y te sacarán el neopreno y te lo entregarán. Con el en la mano corres hasta otra bolsa donde dejaste el casco y con todo eso, subes una (otra) rampa para vestirte y dejar el neopreno. Finalmente, accedes a la bici. Agotado y mareado como un piojo tanto sube y baja, tanto voluntario vestido de naranja gesticulando y gritando “which is your number!”, “good job guys!”, “this way man” Y el universalmente conocido: “come on!” Ojo, que me quito el sombrero con ellos y son la base de las carreras pero esta situación es como si tu, que eres el tío molón, sales de la piscina del pueblo en agosto, con 40 grados y con ganas de toalla y tus siete sobrinos (a los que adoras) te abordan al grito de : (uno) quiero un helado! (Otro) Tío, por qué no jugamos a palas? (Otra) Dice mamá que vayas… otro…pues eso.

Resumo el circuito de bici. Una vuelta de 90km entre los estados de Tennessee y Georgia (dónde quedaron los mundiales en Florida o Niza). Los primeros 36 km tienen un desnivel acumulado de 1,040 metros. Rampas del 10-12% de desnviel y alguna que roza el 16%. Siguen unos 4km de toboganes y 5 de bajada rápida con carretera ancha. Desvío extraño en el km 50 (lo que te meten para sumar 90km) y hasta meta es un (falso) llano con tramos de carretera rugosa, algo de viento en contra y algún que otro repecho. Circuito soñado para un globero, vaya. Precioso para salir un domingo con amigos a ritmo tranquilo. Competir ahí supone ir con el hígado en la mano, los cuádriceps encharcados de lactato y concentración absoluta, porque una cuesta, un tramo abierto al viento o una mala curva, y estás fuera. Y come. Y bebe. Que pasarás calor.

Primeros kilómetros y pica hacia arriba. Disfruto la subida. De verdad. Hacía mucho que no gozaba tanto en una bici. Cadencia alta, de pie y jadeando como si… (esto queda a elección del lector). Paisaje precioso. El viernes recorrimos los primeros 20kms pensando lo que tocaría sufrir. Hoy los disfruto. Llego al km 30 con una media de 29,8 km/h. No te olvides de beber y de comer. Llevo barritas Clif sabor Crunchy Peanuts (fucking amazing!) Tres barritas cortadas en cuadrados. Cada 10km un premio. En el 60 un ibuprofeno. Dos bidones de isotónico de 226ers. Uno de ellos de frambuesa. El otro, un invento (fallido) del #CoachEcheza: mezcla de isotónico con el “hornet juice” (esto es una movida traída de Australia). La mezcla es como beber un queso de Cabrales. Lo prometo…un sabor a pies muy asqueroso. Y por terminar de contar el menú: desayuno en el box a las 5:30 a base de dos barritas Clif sabor macadamia con chocolate blanco (sabor nivel: Estrella Michelin) y tres plátanos (sabor plátano). Batido isotónico y chupito de “hornet juice” con magnesio. Ayer comí pizza y cené dos sandwich de pavo, aguacate, huevo duro y tomate, con medio litro de agua de coco (apuntaros esto). Uvas de postre y un plátano. Estoy hinchado como Falete, pero de eso se trata la carga de hidratos. En ningún momento de la carrera sentiré hambre ni sed, no habrá ansiedad por comer,  ni bajón físico más allá del normal.

No te olvides que sigo rodando. Siempre me pasa lo mismo con los circuitos de bici. Busco (aquí es lo que hay) carreras planas pero me vienen peor. No tengo potencia para rodar a ritmos altos en llano los 90kms, prefiero subir porque me desgasto menos que el resto, pero eso supone que también bajas y los días previos me agobia pensar en bajar compitiendo. En carrera, es todo adrenalina y ni lo piensas.

Paso por el km 60. De aquí hasta hasta el 80 se me hacen especialmente largos. Las piernas ya van “contentas” y empiezo con mis cálculos mentales. Mi mejor tiempo en 90km es de 2h 31 min en Lima. No era llano llano, pero era mucho más rápido que esto. Llegamos al 80 y entramos en Chattanooga, o al menos en zona conocida. Callejeamos buscando como agua de mayo la Tennessee Whisky Co., edificio cerca de la transición que tomé como referencia. Entro en la transición con 2h 39 min de bici A 33,8 km/h de media. La idea era guardarse para la carrera a pie, no? Ouch! Quien se puede guardar algo en una carrera así…

Transición rápida. Los voluntarios cogen tu bici y la dejan en tu box. Fuera casco, por enésima vez nos ponemos las Saucony Fastwitch 4 naranjas (menudo palmarés tienen estas) y es que a día de hoy son las únicas que no me rozan la cicatriz, gorra, dorsal a la cintura y así entraremos en meta.

Siempre digo que no disfruto los triatlones hasta que no bajo a correr. El agua no es nuestro medio natural, dependo de que no salga un tiburón, una manta un…lo que sea, olas, mareas…en bici paso a depender de los posibles fallos mecánicos de una máquina, tan preciosa como sensible. Corriendo eres tu solo con tu mente. O corres o no. Y en Chattanooga esperaban los 21 kms más duros que he corrido nunca en asfalto. Dos vueltas a un circuito con 300 metros desnivel acumulado y un calor considerable. Aquí no hay ficción y donde todos nos volvemos simples mortales jugando a ser superhéroes en trisuit. Nadie saca la Excalibur, o el neopreno de Phelps. Un paso delante del otro o no llegas.

Creo que todos hemos oído eso del paso fúnebre en el ironman, pero lo de ayer fue la marcha de los Caminantes Blancos, tanto por la pinta de demacrados como por los sonidos que algunos emitían. Nunca he visto tanta gente andando. Vecinos regando a corredores para ayudar a aguantar cuestas infinitas. Me encantaría hablar con el vecindario que colgó el cartel de “Kona-Nooga” antes de un giro de derechas y darte de morros con el Anapurna. ¿Esa cuesta era de verdad? O solo la colocasteis ahí para el evento? OMG…

Marco varios kms entorno a 3:50 el km. Los de subida se me van a 4 o 4:10 Pronto asumiré que hoy el objetivo es sobrevivir. Colgarte la medalla de “Finisher” y cargar en el saco de Experiencia un Mundial. Porque aquí se viene a a competir, pero se vive y se aprende triatlón a nivel de maestría. Vienes como novato y te vas bendecido. Compartes conversaciones de las que se aprende latín, y eso no tiene precio.

Pocas veces me alegré tanto de llegar al desvío que marca “Finish line-Second lap” y elegir “Finish line” y saber que un sueño se acaba. Arrastro un dolor en las costillas (flato o algo muscular porque hoy aun me duele) y dolor de espalda (será la edad?) desde el km 17 que me hacen difícil respirar. Cruzo la meta en 1 hora 28 minutos. Y un voluntario me dice: “Congrats! Ready for the World Champs medal?”. Es hora de despertar.

Resumen:

  • Tiempo total: 4:50:19
  • Calorias: 4,747
  • FC media: 132 ppm
  • FC max: 167 ppm
  • Puesto general: 615 (del mundo)
  • Puesto categoría: 153 (del mundo)

Os dejo varias fotos del evento y el link a la noticia.

https://www.triatlonnoticias.com/noticias-ironman/resultados-espanoles-campeonato-mundo-ironman-70-3

 

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Ganar, ganar ganar y ganar…

Llevo tanto tiempo esperando redactar este post (y sobre todo el de mañana) que así, de la nada, no sé qué decir. Hay demasiadas cosas que no estaban invitadas a este viaje y que se han acabado (auto) invitando. El Huracán Irma…qué probabilidad hay comprando un vuelo en mayo que haya un huracán del carajo justo el dia de setiembre que vuelo? ZASCA! pues me ha jodido estos dos días aquí. He hablado más veces con LAN y con American Airlines que con cualquier otra persona. Volvía a Lima vía Miami, ahora lo hago vía Los Angeles. Aitor, Leyre, llego con tiempo al evento del año, no os preocupéis. Montaré en un avión el lunes y me bajaré el miércoles (diferencia de hora incluida) espero que en casa. Dejarme el whisky preparado, por favor. Vuestra boda será también mi personal Nochevieja. Año nuevo…

Viendo el lado positivo, después del estrés (y de arreglar todo) la carrera es un alivio. Solo hay que ir a hacer aquello que hago todos los días. Más rápido, si y con un reloj delator que dejará constancia de aquello en lo que tienes que mejorar, si. Pero nada nuevo. Solo nos iremos con los deberes para la próxima vez. 

“Ganar, ganar, ganar y ganar….ganar, ganar, ganar y volver a ganar” Luis Aragonés. No voy a entrar el primero, ni el segundo pero diré que he ganado si: (esto nunca lo he hecho)

  • Hago un tramo de agua cercano a los 30 minutos. No estoy en esos tiempos, mi mejora se “quemó” jajajaja pero ya es hora de hacer una buena natación.  
  • La bici me tiene loco. Prometo ser incapaz de estimar un tiempo. Pero si que intentaré guardar piernas para correr, el que he oído es, “el medio maratón más duro que he corrido nunca”.
  • La carrera a pie. Aquí llego yo y aquí me la voy a jugar. Perderé tiempo en el agua, perderé tiempo en la bici pero corriendo la gente se va a dejar la vida de minutos. Y hará calor, pero este es mi juego. Objetivo (están para no cumplirse): correr a 3:58″ el km. Difícil si, pero estamos en un Mundial, no? Mañana os daré mis excusas para no haber cumplido con el objetivo 😉

A dormi que mañana desayunamos Mundial. 

#2301

DisneyNooga

Si tengo que definir en una frase el poco tiempo aquí, diría que es como estar en Disney esperando una cola de varios días a subir en tu atracción favorita. Esto es diferente a todas las carreras en las que he estado. No hay forma de compararlo con nada. Ni en emoción ni en tensión y nervios. 

Asumido tengo que vamos a sufrir de lo lindo. Agua complicada: corrientes y sin neopreno. Bici de esas de las que te bajas para irte derecho a dormir (en los primeros 20kms hay pendientes del 10-12% y un tramo al 15,6%) y una carrera a pie como nunca he visto y de la que Don Javier Gómez Noya dijo a 1 metro mio: “ir a ver el circuito porque vais a alucinar”. Palabra de Campeón del mundo la suya, y acojono de novato el mio. (Perfil de carrera abajo)

Todos dicen que estar aquí es un premio (cierto) y que venimos a disfrutar (cierto) pero hay una cosa que nadie puede controlar: la sensación con la que entras en meta. Es como eso de “prométeme que no te vas a enfadar…” es imposible. Es un sentimiento espontáneo y no lo controlas.  

En todas las carreras la presión es la que uno se pone, aquí va con la inscripción, te la impone el ambiente. Vienes con etiqueta de mundialista, coño. Nunca esperas que un jamón con etiqueta “5J” esté salado, no? Pues eso. 

Si me dejaran pedir un deseo (sobre la carrera eh? No soy tan estúpido como para gastar un deseo en esto) pediría dos meses más. Nada para este domingo, solo más tiempo. Quizá por alargar la sensación de tener un objetivo tan gordo delante, quizá por no estar demasiado salado para ser un “5J”. 

Sea como fuere, nunca podrán quitarme haber formado de la lista de participantes que empezaba así: 

Ya no todo suma

Último entrenamiento de bici…y pincho. Bien. Y lo mejor, cierto eso que me dijeron: “dónde has pinchado, porque no había nada para pinchar”. Solo pude decir “Tocaba”. Espero que la estadística esté conmigo y pinchara para no volver a hacerlo hasta dentro de, por lo menos, 10 días.

A modo de serie HBO, momento “flashback”. ¿Cuándo empezó todo?

Noviembre de 2015, varios meses viviendo “la gran vida” de expatriado. Cuánta mentira y leyenda hay sobre esto, joder (esto merece un post aparte). Las 2 horas 47 minutos del maratón de NY supusieron un “A por la plaza del mundial de 70.3” Solo hacía falta sacar horas de dónde no había, volver a la piscina, salvar la bici como fuera y dejar todo en manos (pies) de la carrera. Sí, soy consciente y realista. Tengo un comodín, el joker, el as de oros…mi carrera a pie es un poco aquello de “balones a Will“. Nado y “cleteo” como un mortal más (peor tampoco, no te pases), pero corro como un caminante blanco. Perdón, este no es buen ejemplo. No tengo técnica ni buena ni mala, no tengo (aquí no hay link para que me veas correr), no braceo, no levanto las rodillas, no, no, no…pero voy rápido y al final, cuando para el Garmin, eso es lo que cuenta.

  • Intento nº 1: abril 2016 en Monterrey (México). Fracaso nº 1: Monterrey. Buena agua. Mala bici. Mala carrera.
  • Intento nº2: julio 2016. Manta (Ecuador). Nado y corro bien. Corro mejor (1h 24min). Puesto 2 en mi GGEE y plaza conseguida. Si hasta me entrevistaron para una revista!!

Fin de imágenes con nebulosa y del flashback. Desde ese día hasta hoy, ya es historia. Ya no todo entreno suma, más bien, resta. Con lo bueno y con lo malo, vuelo a Chattanooga. A aprender, a disfrutar, a vivirlo, a….¿coger experiencia para Sudáfrica 2018? Sí, bueno Cartagena es el 3 de diciembre y creo que…

Hace unos meses, así en confianza, decía que mi objetivo era cruzar la meta sabiendo que como atleta “amateur” ese era mi límite. Que había hecho todo lo que estaba en mi mano y que ese tiempo (el que fuera) y esa carrera, era lo máximo a lo que podía llegar. Me olvidaba de una frase dentro de mi reflexión “…ese era mi límite, dadas las circunstancias”.

Reformulo el objetivo: Dadas las circunstancias, espero cruzar la meta…

  • Habiendo nadado como una bestia. Oh! Egir, dios nórdico del mar, conviérteme un ratito en un pez (que no sea en pez globo)…
  • Habiendo rodado 90kms más parecido al estilo de Cancellara que de Piraña en Verano Azul 
  • Corriendo no pido favores. Confío en mi técnica.

Ya, lo de darlo todo como atleta amateur está muy bien a meses vista de la carrera. Es lunes, compito el domingo…anda a tu casa con límites y límites 😉

Mañana maleta,

PS: qué largo se me está haciendo.

Pre-Pre-Pre Chattanooga

Estimados mis lectores. El miércoles vuelo rumbo a Chattanooga (nunca sabré si es con una “o”, con dos “n” o cómo se escribe el maldito sitio) que está en Tennessee (nunca sabré si se escribe con una “e” o con dos, ni cuántas “n” ni..) en Estados Unidos (esta sí no fallo) a la “Khaleesi” de todas las (mis) competiciones. La Virgen Santa (para los más castizos) de todas las (mis) carreras y mi debut en un Campeonato del Mundo (de lo que fuera).

Con esta, empiezo una serie de “ego-crónicas” (tomo el término prestado de mi admirado Trirunner Gonzalo de las Heras) en las que intentaré explicar/contar desde dentro cómo es un Mundial. Prometo no aburrir con datos de watios, cadencias, comidas “low-carb”, “light” o “veggi-friendly”. Nada de ritmos, pulsaciones máximas, en reposo o recién salido de la ducha. Triatlón para todos. Perdón por las escasas fotos que auguro habrá. Me dan un poco de pereza (flojera) Eso sí, prometo una al estilo JJOO de Barcelona’92 de la armada española (sin gorro de paja) pero si uniformados y con la banderita (espero que me pillen a lado de Gómez Noya o Judith Corachán)

desfile

Término del día (triatlón para todos,no?): Tappering. Esto viene a ser una breve época (de 4 a 15 días) previa a una competición, en las que entrenas poco (menos que antes), comes más, duermes más y vas más relajado por la vida (sí, medio mundo vive al “tappering style”).

Por circunstancias varias (y muy curiosas) me veo obligado a saltármelo esta vez. En realidad nunca lo hago bien y llego a la carrera pasado de rosca. Así que estoy en modo “puesta a punto”. Hoy 4,200 metros de natación: 2,100 en un mar congelado y los otros 2,000 en una piscina (mas congelada aún). La buena noticia es que he cumplido (de sobra) con los dos litros de agua diarios que hay que beber: del grifo, del mar y con bien de cloro de la piscina.

Feliz fin de semana 😉

Olímpico

Allá voy. Pleno al 15 en distancias de triatlón. Con el Olímpico del domingo, sé lo mucho que se sufre en cada carrera. Esta vez me quedo a pocos segundos del podio en mi categoría (M30-39) y todo por el privilegio de ver en palco VIP el acoso que una bici puede hacer sobre una persona: entrando en la T2, una bici se rebela. Caballito invertido y fin de fiesta contra la valla que delimita el circuito. Bici 1, atleta 0. Mi perplejidad se traduce en unos segundos que me dejan 4º. El olvido más absoluto.

Noveno en una general de casi 70 participantes. Lejos de los primeros. Y es que soy mejor que el mundo normal, pero no mejor que todo el mundo.

Sigo empeñado en demostrar que puedo nadar bien pero no lo hago. Mejoro, ojo, pero regalo minutos y metros como si de una ONG se tratara. Como si cada metro no tuviera costo. Y la vida está muy cara, oye.

Mi relación con el ciclismo siempre ha sido fría. Es lo que tiene la “caja tonta”. Ahora también es distante. Por eso de la diferencia horaria.

De buenas intenciones está lleno el cielo. Y las tengo, eh? Lo intento pero no llego. Y no llegar tiene un tiempo de estudio, otro de asimilación y otro de frustración. Para estudiar ya soy mayor pero me siento joven para asimilar. Así que solo me queda la frustración como valle de lágrimas.

Dicho esto, echo a correr. Cuatro vueltas. Me gusta esta distancia. Es como ver a cámara rápida un ironman, tú. Para cuando te das cuenta, son las 11am y ya has pasado por los tres estados básicos del ser humano: tumbado, sentado y de pie. Agua, bici y carrera. El cuarto es discutiendo.

Cruzo la meta de una carrera que sabe a entrenamiento. Que huele a Mundial. Que me grita  que tengo tiempo, cosas que ajustar pero me susurra que lo disfrute que los mejores seguirán siempre lejos.

No hay emoción en el texto, lo sé. Es basto, bruto. Como escupido. Pero es real. Las carreras son siempre así. El resto es pura prosa.