Tiburón vs. Tiburón. Y yo.

Una vez más se demuestra que la vida es cuestión de perspectiva. Y la felicidad diría que también.

Martes 20 de junio de 2017, 8:50 pm salgo de la piscina en algún lugar de Miraflores, Lima. Perú. Llamo por teléfono, mando varios mensajes de “wasap”.  Tengo que compartirlo. No quepo en mí. Voy a reventar la camisa. Entrenamiento del día:

  • Serie 1: 500 metros en 8 min 18 seg
  • Serie 2: 500 metros en 8 min 01 seg
  • 250 de recuperación
  • Serie 3: 100 metros en 1 min 26 seg
  • Serie 4: 100 metros en 1 min 25
  • 50 metros de recuperación
  • 550 metros con aletas

8:01…llevo un año pegándome entre 8:20 y 8:50, según el día que tenga. La idea, el objetivo, el #inténtaloaversiloconsiguesperonidecoña, es acercarme al 8:00

Hoy leo que Michael Phelps va a competir contra un tiburón martillo. Tiburón contra Tiburón. Dicen que no tiene opciones. El tiburón puede alcanzar los 6 km/h. El animal los 37 km /h

Mis registros dicen que si estoy mejor que nunca, si se cruza Saturno con Plutón horas previas al solsticio de invierno con una temperatura media de 18ºC, puedo rondar los 3,7 km/h (si he calculado bien, que mucho me parece).

La vida es una. Tu felicidad, según cómo la mires.

A ti, querido nadador

Encontré la tecla. Solo he tardado 12 años, pero creo que la he encontrado. Es cierto que vengo de un mundo que nada tiene que ver con el triatlón y que si tuviera un “sport angel” (¿existen?) hace tiempo que me hubiera dicho: “Chaval, dedícate mejor a correr 10k, 21 y maratones. Pero tío, el tri no es para ti”. Y la verdad: no podría discutirlo. Por (des)gracia no tuve uno cuando empezaba y me empeñé en seguir en esto y hoy por hoy, soy (me siento) más triatleta que otra cosa.

250 metros y sales del agua como Superman, Hulk y Mazinger Z juntos. ¿Recuerdas esa sensación? En mi caso te hablo de hace 12 años (más o menos). Me gustaría ver un vídeo de entonces y de ahora. O quizá no. El caso es que la natación en el triatlón, para los “no-nadadores”, es una batalla perdida. Asúmelo si no lo has hecho ya. O tiras de fuerza o rezas para que el agua y el neopreno se alíen y te ayuden. O las dos juntas. Y en cualquier caso, es una lotería cuya pérdida es tolerable, lo cual convierte este sector en mero trámite del que ojalá salgamos lo menos perjudicados posible. ¿Te suena, no?

Me declaro abiertamente un ”bañista”. Nunca asimilaré 100% la técnica de natación y lo reconozco, me jode sobremanera. Doce años es mucho tiempo. La mejora ha sido enorme, pero la técnica/calidad es imposible (para mi) de asimilar. Tampoco te vengas tú arriba ahora y pienses que no nado una mierda.

Hay dos extremos. 1. “El Nadador” con mayúscula: el de club, el que ha competido. El de seis patadas por brazada. 2. “El Piscinero”, también con mayúscula. Ese de bañador de cuadros a la altura de las rodillas y chanclas Adidas típico de piscinas del barrio/pueblo. ¿A quién te pareces más? Tranquilo, es una pegunta retórica.

Sigo. Brazo izquierdo, brazo derecho, cuello-cabeza, manos, piernas y pies. Respiración, postura del cuerpo y gestos dentro y fuera del agua. Ala! Asimila eso si puedes. Nada (bien) sin analizar nada de lo anterior. El día que lo hagas…bueno, nunca lo harás. Gástate 700 euros en un neopreno, si quieres. Haz tríceps en el gimnasio hasta que revientes todas tus camisetas. Serás más Piscinero que Nadador. Pero tranquilo, que la pérdida es tolerable.

Durante esta larga travesía por el húmedo desierto de las piscinas de barrio, creo haber probado mil cosas y artilugios para mejorar mi técnica y velocidad. Para eliminar/reducir ese punto muerto que tenemos todos en el que simplemente, no avanzas: da patadas sin parecer una tijera, que no se caiga el culo, vaya baja la cabeza, que el brazo no cruce la mitad de tu cuerpo, que se estire, que no se estire tanto. ¿Quieres bajar la cabeza? Arrastra agua. Arrastra más agua. No arrastras nada…He recibido elogios (de Piscineros), críticas (de Nadadores) y consejos de todos. (In)útiles todos. Gracias.

¿Dónde quiero llegar? A que no dejes nunca de hacer lo que te gusta por muy malo/inútil/lento/rápido/ridículo/alto/bajo que seas (te sientas). Un día es probable que aparezca el espíritu de Mark Spitz, de Mo Farah, Jordan, Frank Gehry, Einstein… (me da igual lo que hagas) y recompensará todo el tiempo perdido invertido. Ojo, que digo probable porque quizá no llegue nunca y lo que de verdad merece la pena es la (puta) lucha por ser mejor que ayer.

Después del (ridículo) Ironman de Lima (otra espinita clavada) le di pena al Olimpio de los Nadadores y tuve la suerte de ser recibido por Mark Spitz, Michael Pehlps, Alexander Popv y Sun Yang. Todos juntos. Qué lío se montó. Y encontré la tecla. Creo.

El antes…IMG_2320.PNG

El después…

IMG_2318.PNG

 

Ironman Perú 70.3 2017

Con una hora de retraso, pero allá vamos. Día gris. Muy limeño y muy bilbaíno también. El agua a 18 grados, cosas que tiene eso de la corriente de Humboldt. Como Alexander von Humboldt. Como el pingüino. Para los no iniciados en esto de la Wikipedia, lo resumo en que el agua está fría. Siempre. Uso del neopreno/wetsuit: permitido.

  • Expectativa: rondar los 30 minutos en el agua.
  • Realidad: Humboldt pasó mala noche y la mar estaba muy revuelta. Era una corriente toda ella. Nunca a favor y nunca en contra. Todo revuelto.
  • Sensación: como si me pasara un autobús por encima.
  • Resultado: 34 minutos deseando salir del agua.

Como si me pasara un autobús por encima…siempre que nado en mar abierto me viene a la mente la película “Tiburón”, el agente Martin Brody y la banda sonora de Spielberg. No lo puedo evitar. Si hubiera nacido unos años antes seguramente mi visión sería mucho más amable y pensaría en Flipper. O quizá en algo más castizo como Chanquete y su Verano Azúl. Como siempre, la realidad es más cruel y yo imagino un bicho de… ¿cuánto mide un tiburón?, enorme, que en cualquier brazada, ZAS! Y ciao. (https://www.youtube.com/watch?v=UpfnQUawwzA)

Esta vez dicen que no sería un tiburón sino, a lo sumo, un lobo de mar. Me quedo más tranquilo, si…Por cierto, que es el Día del Libro: lobo de mar, me lleva a Lobo Larsen, este a Jack London y a “El Lobo de Mar”. He aquí mi (encarecida) recomendación. Sigo. (http://www.quelibroleo.com/el-lobo-de-mar)

Ni una bestia ni la otra. El pingüino Humboldt, de poco más de 50 cm y 4 kgs de peso, se bastó solito para rebajar mi euforia y mis ganas de competir. ¿Habéis estado alguna vez en el aeropuerto de Lima? Fue algo similar. Sales con tus maletas, después de 12 horas de vuelo y decenas de personas (dicen que taxistas), así de la nada, (te) gritan: ¡Taxi!, ¡Taxi!, ¡Joven, Miraflores, Miraflores!, ¡Taxi!, ¡Taxi! Y tu, emoticono: ojos en blanco, frente azul, boca abierta, manos en la cara. Te metes  corriendo en uno cualquiera solo por huir de ahí y cuando te crees a salvo… Oh My God!/Chuchas!/La madre que me  parió!. Sales al tráfico del Callao. Cuatro carriles pintados en el asfalto (o eso cuenta la leyenda porque no he visto nunca un trozo de asfalto a esa altura) y siete filas de carros, combis y autobuses.  Ninguno en paralelo a otro, oye. Un claxon, dos, tres, ¡cuidado que nos choca… ufff! Giro, giro, giro, pero que no hay huec… ufff! (otra vez). Cierras los ojos, rezas todo y a todos. Te inventas tres Dioses nuevos. Y sin saber cómo, llegas a casa, sano, a salvo y agotado. Pues la natación fue algo así. Sonó la bocina, empezamos a nadar y sin saber muy cómo, salía del agua, agotado y con varios minutos de retraso que habría que (intentar) recuperar. Solo una buena noticia. El vendaje del dedo, había sobrevivido.

Una semana antes o “One week earlier”. Continuemos con la táctica del resumen de situación arriba iniciada para evitar extenderme mucho en datos extra carrera.

  • Expectativa: domingo por la mañana. Una semana antes de la carrera. Rodar en bici una hora y media. Suave.
  • Realidad: nunca llegué a subirme en la bici. Preferí darle una patada al suelo con el dedo gordo del pie.
  • Sensación: como si me pasara un autobús por encima (del dedo).
  • Resultado: una semana insoportable (yo, no la semana) jugando a ser George Clooney en “Urgencias” y curar (acondicionar) el dedo para poder competir.
  • Consecuencias: a todos (de aquí o de allí) los que recibisteis un “wassap” tipo: foto de dedo + un “¿Qué hago con esto?” o similar. Gracias y mis disculpas. Os debo un(a) vino/cerveza/copa. Cena en algunos casos. Un libro en otro.

Volvamos al presente. Salgo del agua. 34 minutos 04 segundos. Improperios, lisuras y varios tacos después reacciono. Corro. Gafas fuera, cremallera abajo, manga uno, manga dos y neopreno por la cintura. En estas, un voluntario me grita nivel “taxista del aeropuerto” y me ayuda a quitarme el neopreno. ¿Por qué? Esto no debería ser así (no se puede recibir ayuda externa. Eres tú solo contra los 113 km), pero oye, alguien se lo habrá ordenado. Dejo de ser Michael Phelps, o mejor, dejo de ser Éric Moussambani (https://www.youtube.com/watch?v=b6L1siLwe0o) para intentar ser Indurain o Contador, o por lo menos, un ciclista digno. Transición en 2 minutos 13 segundos. Comienza la bici.

Dos carriles de ida, dos de vuelta, vas por uno, vuelves por el otro, haces una “M”, le das dos vueltas y en una recta de poco más de 11 km,  te ha salido un circuito de 90 kms la mar de “apañao” con dos subidas interesantes y tramos para rodar e ir rápido. Para darte un papel o hacer algún trámite, hacen el mismo recorrido. Con todo mi cariño, eh.

Menú del día: De primero, dátiles orgánicos y un par de higos secos. De postre, chocolate con maní. Para beber dos litros de 226ers sabor chocolate. Por algo Perú tiene dos restaurantes entro los diez mejores del mundo. Si tuviera otro blog donde hablo de comida, os pondría el link con mis experiencias (muchas y buenas), pero esto es lo que hay. Por ahora.

Las idas en la “M” las hago entorno a los 33-34 km/h de media. Las vueltas, entre 37 y 39 km/h. El día sigue gris y yo también. No estoy a gusto. No veo contra quien compito, no identifico nadie de mi categoría. ¿Tan mal he nadado? Y para más desgracia, me he quedado sin postre. En algún momento en la transición, las barras de chocolate (https://www.larabar.com/our-products/larabar) han volado de la bici. Coño, con lo ricas que están. Solo te digo, que me las han racionado para que llegaran a la carrera. Quien dice “racionado” dice “prohibido”, “ocultado”, “escondido”. El menú se queda escaso. La bebida también. A eso me refiero cuando digo que no voy a gusto. Normalmente, si todo está en orden, bebo poco (suelo dejar el bidón de la bici por mitad) pero esta vez, hacia el km 45 de la bici ya no tenía bebida. Sí, hay avituallamientos, no hay problema. Pero no. Algo he hecho mal si después de tantas carreras me pasa esto. No hace calor, no debería necesitar tanto líquido.

Mientras, por ahí abajo, el dedo no da ningún problema. Lo único que me preocupaba durante la semana, (a lo que podía aferrarme si la cosa salía mal) es lo único que va bien. Y sí, me he tomado el ibuprofeno antes de empezar y llevo otro encima.

  • Expectativa: rodar entre las 2 horas 25 minutos y 2horas 30 minutos.
  • Realidad: 2 horas 29 minutos. Mejor tiempo personal en 90 kms.
  • Sensación: debería haberlo hecho más rápido, el circuito era para eso. Cuando estás “de que no”, es que no.
  • Consecuencia: hay que variar algo el entrenamiento. La misma sensación de siempre.

Vuelvo a hacer la transición bastante rápido. 1 minuto 29 segundos para dejar la bici, ponerme las zapatillas (vaya dilema y qué carreras por el pasillo para decidir cuáles llevaba) rezar al dios Mo Farah (https://www.youtube.com/watch?v=QOLRVpukDY0) y salir a por los 21 kms.

El mensaje fue claro y contundente. X: “Reviéntate. A 3:50”. Gracias por la confianza pero eso es mucho correr y lo sabemos los tres. El día era “de que no” y corrimos en 3:58 el km. Un circuito muy variado: asfalto, tierra, subidas, bajadas y puentes. El calor ya se empezaba a notar y aún así los 21 kilometros los hicimos en 1 hora 23 minutos. Creo que no está nada mal. Seguimos bajando la marca.

  • Expectativa: bajar de las 4 horas 30 minutos y hacer podio en mi categoría.
  • Realidad: hubo mucho animal en carrera y se hicieron unos tiempos brutales.
  • Sensación: puedo ser extraterrestre corriendo, pero del montón en lo demás.
  • Consecuencia: sobredosis de helado.

Para los “data lovers”: Puesto 14 en mi categoría, 63 en la general.

  Distancia Tiempo Ritmo FC media Kcal
Natación 1,900m 34 min 04 seg 1:45/100m 137 376
Transición 1   2min 13 seg      
Bici 90,1km 2h 29min 16 seg 36,2 km/h 133 1.339
Transición 2   1 min 29 seg      
Carrera 21,1km 1h 23min 48 seg 3:58 min/km 148 1.072
4h 30 min 50 seg

 

Seguimos camino a #IM703Perú

Siempre he dicho/pensado/creído que si me pagaran por hacer esto del triatlón, perdería parte del encanto que considero que tiene. Lo seguiría haciendo, obvio. Así, en vez de perder dinero, solo perdería eso, su encanto.

Analizado en frío, pésima costumbre que tengo cuando estoy a solo unos días de competir, el valor de lo que hacemos es cero. Si me apuras, en términos económicos, negativo. Y si lo llevamos aún más lejos, al ámbito de la salud, quizá hasta muy negativo.

Basta que lo hagamos gratis (entiéndase como sinónimo de no recibir dinero a cambio) para que su valor se eleve (lo elevemos, lo elevéis o lo eleven) de forma exponencial. A los matemáticos: ¿cuánto es cero elevado al infinito? Y, si elevamos un valor negativo al infinito, ¿qué pasa? Mi mente, que no yo, siempre se ha imaginado que elevar algo al infinito supone llevarlo más allá del cielo y del universo. A lo loco. Siguiendo entonces esta lógica aplastante, “elevar algo negativo al infinito” supone para mi “no-científica mente”, pasearlo hasta el centro de la Tierra para después dejarlo a la deriva por el infierno de los números primos y las integrales de grado 6, si es que existieran.

Tanta divagación creo que se debe a la falta de actividad física. Así es la última semana. El “tappering” que llaman los que saben. O los que no sabes pero quieren aparentar que saben. He bajado mi línea rosa del Training Peak de 74.5 de hace quince días a 39.4 Una conclusión del análisis de la gráfica bien podría ser:

Una reducción superior al 50% de la fatiga como consecuencia de una menor actividad física, lleva al individuo a razonamientos lógicos que encadenados rozan el absurdo.

Esto generaría dos escuelas de pensamiento respecto a la práctica del deporte no profesional. Una, podría encabezarla Unamuno. Defendería sin duda alguna un individuo libre pensador y con capacidad de razonar. La otra bien podría liderarla Millán-Astray, la cual abogaría por someter al sujeto a una carga de entrenamiento tal, que le impida pensar de forma clara a costa de ser físicamente superior.

Ambos discutirían. Una cosa llevaría a la otra. Uno diría una cosa, el otro contestaría, las formas se irían perdiendo en pos del “a ver quién la tiene más larga” y todo acabaría con la frase: “Abajo la inteligencia, viva la muerte” y su posterior respuesta: “Venceréis pero no convenceréis”. Son solo supuestos. El resto ya es historia.

Es muy probable que nadie me pague por correr. Lo que es seguro que nadie me pagará nunca por escribir.

Descansad.

 

Pre-Ironman Perú 70.3

Este blog está clínica y literariamente muerto. Lo sé. (Sobre) vive a base de relatos ocasionales de competiciones que, escenario y contexto personal aparte, son en esencia iguales. Si no existieran Chattannoga o Nueva York en un horizonte cercano, estaría colgado el cartel de “Traspaso por cierre”. Por cierre, que no por jubilación. La ilusión es la misma que cuando empecé, si no más.

Dos años y medio después, siento que vuelvo a competir en casa. Entre comillas. Porque suscribo las palabras de Max Aub: “Uno es de donde hace el bachillerato”.

A lo que voy. Ironman Perú. En Lima. Este domingo 23 de abril. A quince minutos de mi casa la salida. A dos minutos de mi casa el homenaje del domingo: Ceviche. Un pez. Y otro. Y Chocolate (ya tengo claro el postre uff…) Y helado. Y… y si te pasas a saludar, te invito a una cerveza.

Apunta por favor. Este domingo hazme un hueco entre el Athletic, el tenis y las motos. Esto empieza a las 7:14h de Perú (+7 en España) Que si unas rabas, la paella en casa de tus padres y “el café más postre más copa” se te pasa en un suspiro. En fin, que prometo espectáculo.

http://www.ironman.com/triathlon/events/americas/ironman-70.3/peru.aspx#axzz4edQ7aKiC

No resoples. A ti solo te supone hacer click en este link. Para mi ha sido un poco más complicado, aunque también te reconozco que más bonito. En fin…que te espero el domingo.

Plan 31 semanas     Sesiones
Natación 12.175 metros     64
Spinning 88 horas 19 minutos 63
Escaleras 54 horas 16 minutos 35
Carrera 826 kms     27 22 en T2
VO2max 76% Carrera        

 

Nadie

Nadie te pide que superada la treintena y siendo un adulto de bien, o de mal (¿quién define eso?), corras un maratón en 2 horas 2 minutos, o que vueles en el duatlón del domingo. Solo aparenta ser capaz de hacerlo. Nadie notará la diferencia. Nadie susurrará a tu paso camino del box. No pedirán fotos. ¿Para qué? Solo tu sabrás de lo que eres capaz, y si no lo eres, convéncete que lo eres. Entrena como si fueras Mo Farah. Frodeno. Paula Radcliffe. Que nadie te quite la ilusión por lo que haces, y menos aún, que no lo haga Garmin, Polar o “el Casio”. Nadie.